Los Latidos de La Amistad

El Latido

Los Latidos de La Amistad

De nuevo en el camino. La noche pasó y, con ella, las sombras y demás penumbras que esconden la noche. Las Piedras, perezosas, despiertan con los primeros rayos del sol, y de entre ellas también despiertan los que han dormido ha su cobijo. Para algunos la noche ha sido como una noche más. La costumbre de habitar y vivir entre sombras y penumbras no es nada nuevo, para otros toda una experiencia que, con la claridad de la mañana, ven de otra manera muy distinta a lo que en un principio se pensaba. Es bueno despertar con los amigos al lado y darse cuenta que no estaban solos ni solas en las oscuras negruras de la noche y que los miedos e incertidumbres, con el preludio del amanecer, desaparecen y marchan. Que nos pueden contar estos hombres y mujeres que han querido experimentar en sus propias carnes que es eso de vivir como viven muchos de nosotros, Los Hombres de Piedra. La noche pasó, el camino comienza de nuevo y las experiencias están a flor de piel, pero veamos, veamos que nos cuentan…

-…Sentía miedo, no podía dormir. Las duras piedras machacaban mi cuerpo al igual que los temores atormentaban mis miedos. No sería capaz de hacer esto en la más completa de las soledades. Solo, entre cartones olvidados y en cualquier rincón olvidado de una ciudad o pueblo o villa como lo hacéis vosotros. Tendría que estar con alguien, amigo o conocido, porque hasta con desconocidos no sé si tendría el valor de hacerlo. He aprendido que a veces las cosas más insignificantes y a las que apenas si les damos importancia son, en realidad, las cosas que más valor tienen…

-…Estaba tranquila, pero la incertidumbre de no saber qué es lo que podía pasar durante la noche, mientras dormía, al día siguiente, cuando levantara de “cama”, por decirlo de alguna manera, hacia que me desvelara. Cualquier ruido, susurro de la noche, voz desconocida de cualquier viandante que pasaba hacia que me despertara y que pusiera todos mis sentidos alerta, tensa, con esa tranquilidad que en realidad no es tal, sino que hace que estés en guardia…

-…Echaba mucho de menos la intimidad de mi hogar, mis cosas, la seguridad de mi cuarto. Pensaba, en los ratos desvelados, como era posible que estas personas puedan tener esa intimidad y seguridad cuando duermen así, en cualquier lugar. Todo me parecía extraño. Tenía claro que a la mañana siguiente no me despertaría en mi hogar, en la seguridad de mi habitación ni en la intimidad de mi lugar de aseo. Sencillamente, sabía que me tenía que buscar la vida y si un hombre ya lo tiene complicado, pues imagina una mujer. De todas maneras es algo que nunca olvidare y una experiencia de a cual aprender…

-… Al igual que todos ustedes, más o menos, las mismas sensaciones, pero tengo la seguridad que esto solo es un tiempo relativamente corto, si lo comparamos con el tiempo que llevan ello por las calles, que cuentas desde hace años, porque sé que voy a regresar a mi casa. De todas maneras las incertidumbres y los miedos siempre están presentes, pero la compañía de todos ayuda bastante y hace más llevadera  la experiencia. Desde luego hay que reconocer que tienen valor…

-… Sé, de primera mano, la experiencia de todos ellos y como las pasan, pero también sé como se lo montan y de los recursos e ingenio que le echan, así que solo he tenido que aplicar lo que muchos de ellos me explican cuando tienen alguna entrevista conmigo o simplemente me cuentan como a una amiga como se lo montan para pasar las noches en las calles con el menor riesgo posible para su persona. A pesar de todo, tengo que reconocer que es una experiencia única. La verdad es que muy poca gente sabe realmente lo que es esto…

Y así lo vivieron y así lo cuentan. Solo puedo decir, según mi experiencia, que  con esta experiencia Los Latidos de La Amistad latían en lo más escondido y profundo de mi corazón y por una vez, desde hace mucho tiempo y como decía una de ellas, se que por lo menos voy a volver al “hogar”, pero sé que las piedras me aguardan a que regrese, ellas siempre reclaman a “sus hombres”. Espero que esta nueva sensación, estos latidos de verdadera amistad, cariño y calor sean armas suficientemente fuertes como para que Las Piedras me sigan esperando y poder sacar de ellas a quienes ya han tenido suficiente castigo.

Esto es todo en cuanto a esta experiencia. Ahora que sean las imágenes, la música y Los Latidos de La Amistad los que acaben de bordar esta historia.

Hasta Pronto.

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