La Senda de Las Piedras

 

Sendas

Caminantes y Caminos

Comienza la mañana y con ella un nuevo día. Los caminos y las piedras que hay en ellos esperan a los caminantes, inmutables, esperando pacientemente a que el transcurrir del tiempo pase con su lánguida tranquilidad y observando cómo los caminantes pasan sin prestarles mucha atención, aunque siempre hay alguien que se para a escucharlas, observarlas o simplemente intentar hablar con ellas. Por estos caminos van nuestros hombres y mujeres de piedra en busca de los secretos que esconden las piedras. En busca de sus propios caminos, albergados por sus propios pensamientos, amagados en los rincones olvidados de sus meditaciones. El camino es largo, el paso tranquilo y el espíritu alegre. Nada parece echarles atrás o dudar de lo que se tiene que hacer, hasta donde se debe llegar o que fronteras y limites se tienen que cruzar, o no. El sonido de sus pasos en las piedras y el polvo de los caminos y sendas acompañan a sus sombras errantes dibujadas con maestría por los rayos del sol, que ahora están delante, ahora detrás, después a la derecha o la izquierda, pero siempre pegadas a las suelas de sus botas, como fieles compañeras que no se despegan jamás de los dueños que las crean. El día es soleado, magnifico, el calor, poco a poco, baña de sudor salado sus cuerpos y sus rostros jubilosos reflejan la alegría de sus corazones. Cada uno y una de ellas llevan por bandera y lema un nombre. Un nombre que llevan grabado, a modo de estandarte, en sus camisetas y que sienten en su corazón. La Alegría, La Paz, La Ilusión, La Amistad, El Amor, La Esperanza, La Libertad… cada cual acarrea aquello con lo que se identifica y que lleva consigo, al igual que un guía que conduce sus pasos y caminar por senderos y caminos seguros, donde nada oscuro pueda eclipsar la luz que poseen en su interior.

Sombras

Las Sombras de Los Caminos

El paisaje los embriaga, el camino los motiva, La Esperanza los asesora, la noche todavía está por llegar. La Luz combate a las sombras y entre ellas se cela las dudas y los miedos que esperan impacientes y ansiosos en las penumbras oscuras de la noche. Qué bueno es caminar junto a los amigos, junto a quienes quieren ser amigos y que estos, cuando caiga la noche y la oscuridad, estén a tu lado. Mientras tanto que transcurra el día y después el atardecer, que la noche ya llegara. Que transcurra el tiempo y con él las sendas y los caminos y que en todos ellos sus piedras no nos hagan tropezar y el polvo no ciegue nuestros ojos y así, poder ver el camino, las sendas y las piedras, porque ellas, las piedras, esperan pacientes a que acudas en su busca y entre sus brazos reposar rumiándole incertidumbres e inquietudes. Pronto les contaras tus secretos más íntimos, pronto te cobijaras como un niño entre el arrullo de su silencio para decirles que es aquello que inquieta en las negruras de la noche y te hace despertar intranquilo, como un mal sueño, en mitad de la noche. Porque la noche tiene muchos sonidos y sombras oscuras y solo Las Piedras saben el alma que late en el corazón de cada una de ellas, incluida la tuya.

La Noche

La Noche

Fotografías:
M.Méndez.
Bea Mato.
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